Para que la conducción no se vuelva una tarea peligrosa, el conductor debe adaptar la forma de conducir a las condiciones de la vía (especial cuidado en calzadas con gravilla suelta o arena, con raíles de tren o tranvía, con suciedad existente o humedad, con la pintura de las marcas viales, con lugares deslizantes como manchas de aceite…), manteniendo en todo momento la distancia de seguridad; y, de la climatología (lluvia, nieves, niebla…).
En los casos de baja adherencia se debe disminuir la velocidad con anterioridad procurando que la motocicleta pase en la posición lo más enderezada posible, formando un ángulo recto con el pavimento.
