4.1 ALCOHOL
4.1 ALCOHOL
El alcohol no sólo aumenta la posibilidad de tener un accidente, sino que también aumenta la gravedad de las lesiones producidas en el mismo.
Es un depresor del Sistema Nervioso Central, aunque al principio tiene una fase euforizante.
Alteraciones que produce el alcohol en el conductor:
- Comportamiento: falsa sensación de seguridad y control, menos prudente, comete más infracciones y presenta respuestas impulsivas y agresivas con los demás.
- Percepción del entorno del tráfico: percibe peor, calcula mal las distancias, más sensible a los deslumbramientos y puede experimentar el fenómeno de «visión túnel».
- Atención: más distracciones.
- Psicomotricidad: disminuye su precisión y coordinación.
La tasa de alcoholemia es la cantidad de alcohol que existe en la sangre.
La única tasa realmente segura es 0,0 g/l. Aunque conduzca con una tasa inferior a la máxima permitida, es posible tener un accidente debido a los efectos del alcohol.
Tasas de alcoholemia
En aire espirado
En sangre
Conductor en general (pasados los 2 primeros años de permiso), incluido ciclista o VMP
0,25 mg/l miligramos por litros
0,5 g/l gramos por litros
Cualquier conductor durante los dos primeros años de antigüedad del permiso o licencia.
0,15 mg/l miligramos por litros
0,3 g/l gramos por litros
Conductores profesionales
0,15 mg/l miligramos por litros
0,3 g/l gramos por litros
Conductor menor de edad
0,0 mg/l miligramos por litros
0,0 g/l gramos por litros
NO SE PUEDE ENGAÑAR AL ETILÓMETRO
No hay trucos para engañar a la prueba de alcoholemia (ni hacer ejercicio, tomar chicles o caramelos, tomar o masticar café, beber aceite, fumar, sprays bucales, dormir un poco, beber mucha agua…)
El pico máximo de alcoholemia desde su consumo se alcanza entre 30-90 minutos. Después, desaparece muy lentamente hasta su completa eliminación, varias horas después.
4.2 DROGAS
4.2 DROGAS
Prohibido circular por las vías públicas a los conductores de vehículos (incluso ciclistas o VMP) que hayan ingerido o incorporado drogas a su organismo (estupefacientes, psicotrópicos, estimulantes y medicamentos u otras sustancias análogas que alteren el estado físico o mental del conductor).
Quedan excluidas las sustancias que se utilicen bajo prescripción médica y con una finalidad terapéutica, siempre que no afecten a la conducción.
